La Cultura de Masas. Resacralización de la sociedad

Jordi Ollé i López

La Cultura als mitjans de comunicació

Profesor: David Barba

La Cultura de Masas. Resacralización de la sociedad

Miércoles, 7 de la tarde. Llegamos a casa cansados de una dura jornada laboral, y mientras devoramos un bocado rápido encendemos la televisión en un acto casi automático y nos dejamos caer en el sofá. A quien no le haya pasado esto que tire la primera piedra. Bien, pues hay gente a quien le ocurre más bien poco. Hay gente que sólo ve la televisión para ver los informativos y el fútbol del fin de semana, o incluso ni eso. Contando que este es un caso que le sucede a un porcentaje muy bajo de la sociedad actual, dejaré a este sector de lado para centrarme en el resto. No pretendo condenar a las masas, sino los medios de comunicación, los que dirigen en realidad los programas emitidos que absorben la mente frágil del individuo postmoderno.

Cuesta entender qué es lo que atrae a la gente el hecho de saber lo que pasa en las vidas de otras personas. Es cierto que el ser humano es morboso por naturaleza, de eso no hay duda. Pero la información gratuita que da la gente por aparecer en un programa de televisión “me he tirado a nosequién, me lié con nosecuántos, tu mujer es toxicómana y vendiste una exclusiva….” parece ser que le interesa a mucha gente, porque sino éstos programas habrían desaparecido. Pues ya vemos que no, porque programas del tipo “El diario de Patricia” o “La noria” no han hecho más que subir la audiencia en los últimos años. La prensa rosa se apodera de la televisión y gana share respecto a los programas educativos, informativos, infantiles o de entretenimiento. Además de ello, queda agravada la cuestión ya que en la mayoría de los casos siempre hay cierto toque erótico o sexual en estos programas, gancho fundamental -en gran parte de los casos- para atraer la atención de gente  aburrida de su vida, de su cónyuge y necesitados de morbo extra.

La cuestión es por qué le interesa a la gente la vida de los demás. Tengo una hipótesis: la gente no está contenta con su propia vida, cree que ésta es una mierda (del trabajo a casa, de casa al trabajo, comer, dormir, trabajar, pagar facturas, dolores de cabeza…) y prefiere desinhibirse escuchando las banalidades de los demás, ya que su vida (cree) es una basura. Pero, ¿por qué hemos llegado al punto de creer que nuestra vida no vale nada? ¿No valoramos lo que tenemos alrededor? ¿Se nos ha olvidado que sólo vivimos una vez? Claro, cada uno gasta su vida como más le apetece. El sentido que cada uno le da a su vida es respetable. Pero volviendo a la cuestión anterior, ¿dónde están aquellos “antiguos” valores culturales de nuestra sociedad? Me refiero, por supuesto, a la literatura, el interés histórico, por la sociedad, por la política y por todo aquello que nos rodea y nos hace humanos. ¿Es que ahora nuestra cultura está en la televisión? ¿Es que ahora nos tenemos que regir por lo que vemos en la pequeña pantalla? Un artículo de Javier Marías en El País Semanal[1] me hizo pensar en ello. En este artículo, el periodista arguyó que los anuncios televisivos manipulaban de tal forma a la sociedad que ni siquiera nos damos cuenta, ni siquiera aquellos con ideales más férreos, de que nos están tomando el pelo y nos dan gato por liebre. Javier Marías pone como ejemplo los spots en que la mayoría de veces las protagonistas son femeninas y se dibujan como una lacra de la sociedad. El periodista argumenta que la cultura de la televisión ha convertido a la mujer en una especie de alienígena llena de defectos que “debe” solucionar con todos los productos que se anuncian, tales como correctores de arrugas, tintes para canas, liposucciones, etc. Pero de eso poco nos damos cuenta. Lo aceptamos sin más.

De manera progresiva, los medios de comunicación han incrementado esa campaña agresiva para fomentar que las mujeres hayan de tener un cuerpo diez y que los hombres tengan coches caros. Véase las campañas “operación bikini”, “maquillaje de película”, etc. El problema es que las personas que creen que están al margen de ello, que creemos que no va con nosotros, acabamos asimilando inconscientemente esa información y nos pasamos la vida haciendo sacrificios intentando ser aceptados por el resto de la sociedad.

Hace un tiempo se me quedó grabada una frase que creo que no resume, pero puede servir para entender parte de lo que estoy comentando. “La masa se está resacralizando, y se orienta a otro ámbito”. Desde que el profesor David Barba la comentó en clase (no sé si es realmente el autor o citaba a alguien) no he dejado de darle vueltas. Me hizo pensar en la cuestión.

Opino que el individuo está perdiendo su identidad personal para convertirse en un individuo más de la sociedad. La gente se comporta como se comporta su vecino, y compra la ropa en Zara, y lleva las gafas D&G y ese teléfono de última generación que se anuncia en grandes carteles del Passeig de Gràcia. Pero es que lo que más llama la atención es que nos creemos que somos originales y únicos. Que nadie es como nosotros, que somos especiales. Creemos que somos los únicos que escuchamos cierta música y vestimos de cierta manera, pero la realidad es que es algo en que los medios han incidido para que no sea así. Nada en el mundo es excepcional. La sociedad se está rigiendo por unos valores preestablecidos por los medios y las modas, haciéndonos creer que somos exclusivos. Y mientras la sociedad se aborrega de forma irreversible se está forjando una idea de superego en el individuo. Y a la vez estamos dejando de pensar por nosotros mismos y nos dejamos llevar por lo que nos meten en la cabeza –sin ir más lejos, los anuncios televisivos-. Hablando de este tema, sería bueno citar a Marshall McLuhan, que dijo que somos lo que vemos, y creamos los medios para que luego ellos nos creen o nos configuren a nosotros. Curioso.

Dando un giro al tema aunque sin desviarme excesivamente de la cuestión, estaría bien que recordara cómo ocurrió el surgimiento de la cultura de las masas. Aunque muchos pensadores a lo largo del siglo XX han presagiado el surgimiento de la cultura de las masas y el consumismo -fruto del sistema económico capitalista-, mencionaría con especial atención a Walter Benjamin por ser el primero en anunciar la aparición de este fenómeno en los años 30 del siglo pasado: en su obra La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica (1936), Benjamin nos augura un proceso tecnológico en que la reproducción en serie de las cadenas de montaje (tanto en ingeniería como en arte) llevarían a un consumismo en el que las masas tendrían el protagonismo (cabe decir que en los años 20 John Ford innovó en este sistema y fue el arquetipo de construcción en cadena). La cultura dejaría de ser elitista para convertirse en algo para todos y que llegara a todo el mundo. Pero el aborregamiento de la sociedad no queda aquí. Esto fue sólo el principio. Después de la depresión y la Segunda Guerra Mundial, en los años sesenta, en el arte llegó Jasper Johns, Robert Raushenberg y Andy Warhol con su Pop Art; en la música apareció Elvis y los Beatles, haciendo olvidar a la juventud que crecieron con una guerra y haciéndola rebelarse contra los valores represivos clamando liberación.  Con ello se convirtió la música en un hecho popular de masas. Y en los setenta aparecieron los blockbuster en el cine, los hippies y el punk. Y la televisión, aunque se inventó hace casi un siglo, no fue un género de masas hasta hace bien poco. Pero en los últimos 15 años ha surgido otro elemento que ha hecho cambiar al mundo entero: internet.

La televisión e internet han sido bajo mi punto de vista los máximos causantes del cambio de la sociedad. Estos dos elementos han condicionado en demasía la vida de la sociedad mundial. Empezando por el ejemplo del primer fragmento de este texto. El ser humano está dejando de ser subjetivo; la Iglesia ya no es un modelo de vida a seguir, ni la conquista de la Luna nos hará más libres. ¿Quién nos guía hoy en día? ¿Nosotros mismos? ¿El libre albedrío? No. La respuesta es la televisión y la publicidad. Y desde los últimos años también se ha sumado internet, haciendo de la sociedad a seres más solitarios. La gente se pasa las tardes mirando vídeos en Youtube, o simplemente cotilleando en el muro de Facebook. Y con eso nos contentamos. Las conversaciones entre jóvenes hoy en día -y hablo con conocimiento de causa- se reducen a “me ha colgado una nota en el muro”, “has visto qué foto puso en el fotolog” y “mira el vídeo de nuestra fiesta en youtube”. Estos son los temas de diversión de la juventud. Conversaciones de jóvenes de entre catorce y dieciocho años que no saben donde están ni saben lo que quieren, que han nacido ya con internet y no tienen ni idea de lo que quieren ser en la vida. Por no saber, no saben ni quién es José Montilla (comprobado).

Los jóvenes cada vez se interesan menos por los temas culturales y prefieren internet, la ropa cara y otras tendencias. Aunque creo que tengo una teoría para ello: los padres de estos jóvenes son los nacidos en los años sesenta, los primeros que tuvieron libertades y que crecieron en los setenta. La sociedad evoluciona según los sucesos, así que éste pasaje es superable. Y aunque mejoremos, luego volveremos otra vez atrás. Nuestra historia es una evolución progresiva en caída, y somos el producto de esto.

Sin lugar a dudas vivimos en un mundo de apariencias donde la hiperrealidad se hace patente en cualquier lugar. El simulacro, las apariencias… son las bases del consumismo. Hoy en día la gente cree (o nos hacen creer) que la felicidad se consigue a través de tener dos casas, un Audi y viajar a Hawaii con full-equip. ¡Pero todo son apariencias! ¡No nos damos cuenta! Si la apariencia es la vida, ¿cómo vivimos? ¡Estamos viviendo en un sueño!

¿Es posible cambiar este mundo hiperreal de aborregamiento? Aunque se fomente la cultura y esté al alcance de todos sólo va a ir la gente que realmente le interese. Estas iniciativas no triunfan, ya que nos han metido en la cabeza que la cultura es aburrida. La sociedad está contaminada y la cultura de masas nunca se va a extinguir. Aunque André Fontaine crea que es posible y opine que hay que invitar a la gente a la cultura y no permanecer neutral a la uniformización de ésta. La defensa de la cultura contra el totalitarismo, la conservación de la lengua, amar la cultura. Pero no hay que quedarse quieto: la guerra contra el inconformismo y la cruzada contra el genocidio cultural debe empezar por nosotros, desde abajo. ¿Es posible?


[1] El País Semanal del domingo 19 de Julio de 2009, pág. 98.

La Cultura de Masas. Resacralización de la sociedad

Catalunya, abans i després del rei Jaume I el Conqueridor !

Catalunya, abans i després del rei Jaume I el Conqueridor

Aquest passat mes de febrer varem celebrar el 800 aniversari del naixement del rei Jaume I el Conqueridor. Per tota Catalunya s’han celebrat actes de commemoració i fins i tot s’han publicat alguns llibres aprofitant la celebració. És evident, doncs, que la història del rei Jaume és providencial per entendre la història de Catalunya, un país que malgrat tot, ha conservat la seva identitat com a nació, una llengua i una cultura que durant dos segles va ser hegemònica al Mediterrani.

Però abans de tot hem de saber com, quan i qui varen constituir aquesta unitat que avui dia coneixem com Catalunya. Durant els segles VIII i IX, l’imperi Franc ostentava el poder polític, econòmic i militar al centre d’Europa. Carlemany es va fer coronar l’any 800 com a emperador del nou Imperi Romà. La regió de Catalunya formava part, des de la conquesta per part de Lluís el Pietós, rei d’Aquitània, dels dominis dels francs. L’emperador franc, Carlemany, per defensar el seu imperi dels atacs musulmans va crear la Marca Hispànica que organitzaria el territori en comptats independents. És en aquest moment de la història quan els catalans comencen a tenir una mateixa identitat, una consciència col·lectiva. Els comptats de Barcelona, Girona-Besalú, Osona, Empúries-Perelada, Rosselló-Vallespir, Urgell-Cerdanya, Pallars i Ribagorça van ser el que podem anomenar com els primers comptats catalans. No deixa de ser curiós que els comptats donaven certa potestat en el lideratge a de Barcelona.

Guifré el Pilós (?-897) va ser nomenat compte d’Urgell, i més tard rebria tres comptats més, entre d’ells el comptat de Barcelona on va crear la Casa Comptal, el primer òrgan d’autogovern de Catalunya. Això ho vam poder aconseguir aprofitant la feblesa dels regnes francs i la creixent ambició expansiva dels catalans. A més, Guifré no va esperar a que els reis francs li busquessin un successor, sinó que ell mateix va adjudicar l’herència. Però va cometre un greu error: un cop havia aconseguit la unitat entre els comptats catalans governats des de Barcelona, va repartir els comptats entre els seus fills, i els comptats es van tornar a disgregar, tot i que hi havia sentiment d’unitat. La monarquia Carolingia restava impotent davant la creixença dels comptats catalans, i sobretot la creixent sobirania que adoptava Barcelona. Després de Guifré es van succeir els descendents, que d’una manera o altre intentaven tornar a la unitat que el compte havia creat. Entre ells destaquen Ramon Borrell, Berenguer Ramon, i la saga de Ramon Berenguer. Ja en aquests temps, l’economia catalana guanyava pes gràcies al comerç, i moltes ciutats creixien a un ritme constant, si a això hi afegim les bones collites que van provocar un ascens demogràfic important. Per acabar-ho d’adobar, el Regne d’Aragó va quedar sense descendència, i la filla del germà de rei difunt, Peronella, va ser casada amb Ramon Berenguer IV, i el fill d’aquests va heretar la Corona d’Aragó –Regne d’Aragó i Comptats Catalans–.

Ara succeeix un dels moments crítics de la nostra història. Catalunya tenia fixada la vista en les terres occitanes, però la creixença càtara va provocar que el Papa organitzés una croada, encapçalada per Simó de Montfort. El rei Pere d’Aragó, volent defensar les terres occitanes però sense barallar-se amb ningú, va deixar en signe de bona voluntat el seu fill Jaume en custòdia de Simó de Montfort. Això no va evitar, però, la cruel batalla de Muret (1213) on Pere el Catòlic va perdre la vida.

Uns anys abans, però, el rei Pere s’havia casat amb Maria de Montpeller, que havia donat a llum a l’hereu de la corona, l’any 1207. A la mort dels seus pares, Jaume només tenia cinc anys. Amb una infància desgraciadament difícil, va ser criat per la seva mare, que li va deixar en testament totes les possessions i el pes de la corona amb cinc anys, orfe i en mans dels enemics. A la mort de Maria de Montpeller, el Papa va executar el testament i va obligar a Simó de Montfort a retornar el nen a les mans de Guillem de Mont-Rodon, cap de la ordre dels Templers Catalans.

El rei Jaume creixia entre la noblesa, orfe de pares, i poc a poc anava veient que aquests volien arrabassar-li el poder. Jaume, mentrestant era instruït com a rei al Castell de Montsó mentre els regents es disputaven el poder. Just abans de començar la guerra civil entre Sanç d’Aragó i Ferran de Rosselló. Però el petit rei Jaume, amb tan sols nou anys i aconsellat pels Templers, va saber portar el pes de la situació i va prendre el control de la Corona. Acte seguit, els nobles catalans i aragonesos van jurar fidelitat al rei. Uns anys més tard, Jaume fou casat als tretze anys amb Elionor d’Aragó, amb la qual ni tan sols va poder fer, segons les paraules del mateix Jaume “ço que els hòmens han de fer amb llur muller, car no havíem edat”. Es va divorciar el 1229 amb un hereu, Alfons d’Aragó.
En la seva adolescència, el futur Conqueridor va haver de resoldre els problemes entre els seus vassalls, ja que encara s’aprofitaven de la joventut i innocència, del no saber governar del rei. Però aquest, ben assessorat, amb només vint anys va aconseguir imposar-se per fi i acabar les revoltes al territori de la Corona amb la signatura del Tractat d’Alcalà. Ara, amb els nobles controlats, podia dur a terme allò que tenia pensat: la lluita contra els sarrains. Si hem de posar algun apel·latiu que distingeixi al rei Jaume, podríem dir que era sobretot un rei cristià, guerrer i home de paraula. Tant ho era, que per no entrar en controvèrsia amb el Papa, el 1258 va cedir completament les terres occitanes conquerides pels francesos a la Batalla de Muret.
La reconquesta catalana continuava per terres sarraïnes, i gràcies a l’empenta del rei i al coratge dels nobles es varen aconseguir les terres de Terol. Així doncs, amb l’expansió catalana i el gran desenvolupament del comerç marítim, es va creure convenient dominar una de les futures bases comercials del Mediterrani: l’illa de Mallorca. I fou que el 1229, la flota catalana composta per 150 naus sortí del port de Salou en direcció Mallorca que caigué en mans de la Corona. Seguidament fou repoblada per pagesos de l’Empordà, i el més important: es traslladà la cultura i la llengua catalana a les illes.

Els sarrains es trobaven en inferioritat davant l’excel·lència dels catalans, i el rei Jaume rebia tributs de vassallatge per part dels moros de València. Però el rei el que volia era conquerir les terres i annexionar-les a la Corona. Es casà amb Violant d’Hongria el 1235, just abans de la programada reconquesta de València. Amb ajut dels aragonesos aquest cop, el rei va derrotar totes i cada una de les places fortes fins a arribar a les portes de la capital, que va assetjar durant nou intensos mesos. Allà va tenir una disbauxa amb el rei de Castella, que reconqueria des de l’oest, i es va fer amb Xàtiva, ara sota el control de la Corona d’Aragó. El nou Regne de València fou repoblat amb catalans i aragonesos, que van exportar un altra cop la cultura i la llengua.
El 1263, el rei Alfons tingués problemes amb Múrcia i Jaume I, com a aliat de regnes cristians, ajudés a Castella, i un cop resoltes les revoltes va regalar-li el regne un altre cop a Castella sense demanar res a canvi. Aquí tenim un dels exemples de la benevolència, la grandesa i el caràcter pietós del rei Jaume.
Ja a les acaballes del seu regnat, el rei va conformar la que havia de ser la novena croada per conquerir Terra Santa, però les seves naus es van dispersar per les tempestes i va haver de desembarcar i fer enrere l’expedició.
Jaume I va conformar un regne històric, una Corona amb una empenta militar, social, cultural, econòmica i mercantil prou potent perquè els seus successors acabessin d’adobar un imperi mediterrani al què tothom tenia respecte. Catalunya es convertí en els següents anys en una de les principals potències europees. Fou una llàstima que deixés en herència el seu llegat als seus tres fills, la qual cosa va provocar que es tornés a disgregar el poder que havia restat unit. El mateix error que cometé Guifré el Pilós uns segles abans.
Tant és així que la figura de Jaume I és recordada per consolidar l’Estat Català, reformar les Corts i el Consell de Cent, i posar les bases dels Països Catalans amb les incorporacions dels Regnes de València i Mallorca, impulsant una catalanitat que durà fins el 1714.

Idea original de l’articule Jordi Ollé i Lopez
Article sota llicència Creative Commons.
Amb la col·laboració de Osties.com !

Turisme i masses. La ciutat global !

El segle XIX va ser un segle decisiu per a la configuració de la ciutat que coneixem avui dia. El procés d’industrialització va provocar la localització de les fàbriques als recintes urbans, que van originar un creixement de la ciutat, a la vegada que s’accelerava poc a poc el procés del capitalisme que incidia en la societat i la transformava, passant d’un mode de vida rural a l’aglomeració dels barris obrers i les fàbriques. Però aquesta localització de la indústria a les ciutats és si més no, per la facilitat de trobar mà d’obra i una més àmplia comunicació. Poc a poc, el sistema capitalista s’anà consolidant i la propietat privada guanyava terreny a la ciutat.

Durant la primera meitat del segle XX, el capitalisme es continuà expandint i les ciutats van seguir en un continu creixement, ampliant les seves fronteres i construint noves infraestructures gràcies als avenços tecnològics acords amb les necessitats socials i industrials. Tot i que el canvi més substancial és la incisió de la iniciativa privada en el propi sòl de la ciutat, que poc a poc esdevé mercaderia que s’intercanvia a preus lliures fixats per la oferta i la demanda.

Cap als anys 70 del segle XX, el fordisme entra en un estat de crisi, la qual cosa provoca canvis en el model de producció: el consumidor influeix en l’aparició de béns i serveis. Gràcies a l’aparició de l’estat del benestar, la figura del treballador se superposa a la del consumidor, quedant així l’obrer alienat pel sistema capitalista dominat pels diners.1

En la nostra societat actual, la ciutat esdevé l’epicentre de totes les activitats socials, culturals, polítiques i econòmiques més importants. Ha esdevingut el punt de referència de tots aquells fets que configuren el nostre sistema i el nostre model de vida. Així doncs, en la nostra època actual regna la globalització; un fenomen que fa que l’economia mundial s’integri en un sol mercat gràcies a la connectivitat humana, els transports i les telecomunicacions. La societat postmoderna juga amb aquesta economia desmaterialitzada gràcies a la deslocalització de les fàbriques i empreses. Això va comportar un canvi substancial en la visió de les ciutats europees i nord-americanes: van anar desapareixent de forma progressiva aquestes indústries de les grans ciutats mentre que el sud-est asiàtic s’industrialitzà de manera fervent. Al vell continent i els Estats Units brindava una oportunitat al sector terciari que controlava tota aquesta acció globalitzadora del món, mentre ara, sense aquesta activitat industrial, es dedica al sector dels serveis per a produir béns de consum per a la societat. Ara el capital es mou de manera que afecta a la cultura, el turisme i l’oci.2

Les ciutats actuals opten per aquesta transformació i el canvi és notori. És per això que el sistema terciari de serveis, alhora consum i ocupació laboral, juga a transformar la ciutat convertint-la en un paradís acollidor de béns i altres serveis per cridar l’atenció de les masses. Un exemple d’aquest esdeveniment seria la ciutat de Las Vegas, als Estats Units. Enmig del desert s’ha construït una arquitectura-espectacle capaç d’atraure milions de turistes en un sol any, gràcies a la creació d’icones universals que no només han aconseguit atraure turisme pel joc, sinó també per altres activitats productives i fer-ne del seu aeroport un dels més actius del continent.3 Però el turisme de masses respon a diverses necessitats, no només d’oci, sinó també les culturals. Ciutats que s’han convertit en icones culturals gràcies al seu patrimoni, com per exemple Roma o París, són objecte de fluxos turístics massificats, concentrats en els punts més característics. Aquestes ciutats, a més, es nodreixen de l’oferta de serveis i comerços, fent que la urbs es converteixi en una ciutat-espectacle que conviu amb el patrimoni cultural.4 Això comporta que la gent que hi viu en aquestes ciutats se senti incòmoda davant aquest allau de turisme en massa i s’hi sentin desplaçats, a més de perdre aquella autenticitat i singularitat de la ciutat, que s’ha convertit de sobte en un receptor de flux de viatgers.

En els últims anys, però, hi hagut un fenomen també força sorprenent, i és que els països en vies de desenvolupament estan començant a rebre turisme. És el cas de Croàcia, per exemple, que després de la guerra de principis dels anys 90 s’ha aconseguit restablir formant una xarxa turística bastant nodrida d’ofertes. Però no només passa amb aquesta part d’Europa de l’Est, sinó també a països de l’Amèrica del Sud o asiàtics on el turisme floreix de manera sobtada, ja sigui per les bones ofertes econòmiques o per altres tipus de turisme. En aquest últim terme, crec que les ciutats s’han transformat de tal manera, s’han adornat amb aquesta idealització occidental banal que tant fa viatjar a Londres com a Berlín, perquè les masses continuaran fent les seves guies turístiques amb els quatre llocs típics de la ciutat, gastant la resta de temps en botigues de souvenirs i consumint els serveis que pot trobar en la seva mateixa ciutat. És per això que la ciutat queda tematitzada sense donar a conèixer l’extraradi on la gent i viu i treballa, quedant fora dels límits de la ciutat. De tota manera, José Antonio Donaire creu que últimament els canvis socials provoquen una condició invisible en les masses que s’ha substituït per una reivindicació de la singularitat. Aquest és el canvi substancial que planteja la transició del model turístic: la creixent obsolescència de les destinacions que estan dissenyades a partir d’un patró estàndard i la seva substitució per noves destinacions capaces d’oferir unes noves formes singulars i inèdites.5

Si ens parem a pensar en aquesta reflexió de Donaire, ens n’adornem que si és cert que el turisme postfordista està canviant, estem tornant a veure una transició en el model turístic. Roma i París deixaran de ser les ciutats més visitades d’Europa? On conduiran ara els fluxos turístics? Aquestes ciutats tan emblemàtiques tenen el seu propi patrimoni històric i no el poden canviar, sinó que són aquests nous països en vies de desenvolupament els que han de posar-se a la carrera per atraure nous viatgers, trobar la manera -mitjançant el màrqueting i bones ofertes, sobretot- de cercar víctimes turístiques per a créixer econòmicament a base del turisme, a més de les seves altres activitats. Aquest plantejament no deixa de ser una acció d’aquest procés de globalització que vivim en els nostres dies.

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA

DEBORD, Guy. La Sociedad del Espectáculo, 1967.
DONAIRE, José A. Turisme Cultural, entre l’experiència i el ritual, Ed. Vitel·la, Girona, 2008.
SOJA, Edward. Six discourses on the Postmetropolis, 1998.

Idea original de l’articule Jordi Ollé i Lopez
Article sota llicència Creative Commons.
Amb la col·laboració de Osties.com !

Le Petit Prince !

La obra de Antoine de Saint-Exupéry es un clásico de la literatura universal. Escrito en 1943 y traducido hoy en día a más de 80 lenguas, es una obra que nos hace experimentar algo más que un simple cuento para niños.

No haré aquí y ahora un resumen del fabuloso cuento del aviador francés, pues supongo (y espero) que todos habéis leído la obra de apenas 100 páginas cuando erais niños. Pues bien, este es el motivo de mi reflexión: yo lo leí hace pocos meses, y tengo veinticinco años y estudios superiores. Ya sé, ya sé. Es como vivir sin haber probado nunca el pan con tomate. Tuve la sensación realmente de estar leyendo al principio un cuento para niños. Pero a medida que el Principito narra su historia a través de los planetas, después de abandonar su asteroide B-612 y a su rosa la lectura se vuelve más intensa. No puedo ni imaginar lo que le costó al Principito abandonar su rosa. El viaje siguiente por todos los planetas para encontrarse al rey, al vanidoso, al borracho y a los otros personajes, nos hace ver de forma metafórica pero muy claramente como el mundo adulto es una jodida mierda si no tienes autocontrol y conciencia (entre otras). Las cosas importantes en la vida no son banalidades, como nos enseñan los personajes, sino que es algo más que está escondido dentro de nosotros mismos y que cuesta mucho sacar al exterior. Nos muestra de forma primaria la amistad y el amor, dos conceptos clave de la obra. Digo de forma primaria porque los conceptos están sujetos a la subjetividad del Principito, una mente de niño que es quien protagoniza su propia aventura.

Si recordáis, el pequeño Príncipe abandona su asteroide donde cuida que no crezcan baobabs, limpia los volcanes y luego cuida exclusivamente una rosa. Está todo el día encima de su rosa, la cuida, la mima, le habla, la protege, la alimenta,… en fin, la ama. Pero ella, no le corresponde. Sólo le agradece su buen trato, pero se muestra terca y quejosa, siempre reprochando y pidiendo más atenciones. El Principito, harto de su rosa a la que ama por encima todo, se ve obligado a abandonarla porque no es feliz haciendo lo que hace. Su vida es completa, sí, pero no es correspondido por el amor de su rosa, y por ello decide abandonarlo todo, cambiar su vida y marchar a otro rumbo. Ostras, ¿lo entendéis? Esto es aplicable a muchas cosas que hacemos (o no) en la vida. Y es un cuento para niños…

Si hubiera leído este libro de pequeño, seguramente no hubiera entendido la mitad de los conceptos que aparecen en este cuento. Después, al leerlo de más mayor, me hubiera acordado de aquello que leí, y los recuerdos de haber leído el libro me hubieran llevado a la infancia y a lo que pensé mientras leía. Y seguro que tendría otra sensación. Pero no es así. Lo he leído ahora, y sólo tengo la visión de “El Principito” en versión adulto. No sé qué hubierais preferido, pero yo prefiero la mía.

“Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo importante es invisible a los ojos”.

Antoine de Saint-Exupéry, Le Petit Prince

Idea original de l’article Jordi Ollé i Lopez
Article sota llicència Creative Commons.
Amb la col·laboració de Osties.com !